Mateo Blanco es toda una revelación de nuestra música. Y la mejor prueba de su talento es el nuevo disco, “Mateo 7.24”, que pronto será lanzado oficialmente en los Estados Unidos y en varios países de Latinoamérica. En este disco compacto, por el cual ha apostado el sello Global Entertainment Music, Blanco hace un recorrido por diversos ritmos latinoamericanos, a través de los cuales puede demostrar la versatilidad y potencia de su voz.

En este álbum (del cual, parte de las ganancias obtenidas se destinará a obras benéficas), descuella la categoría de los miembros del equipo que ha acompañado a Blanco en su producción: destacan los arreglos del compositor Gustavo Arenas, quien ha sido nominado al Latin Grammy, en varias oportunidades, y la participación del guitarrista y productor Dan Warner, quien ha sido ganador de galardones de la talla del Grammy y del EMI. También es sobresaliente el trabajo de Vinicio Ludovic, creador de los arreglos principales de los mambos, quien se ha dado a conocer como bajista de Carlos Vives . Y José Aguirre se luce, a cargo de los vientos, con la misma energía y virtuosismo que demostró en sus años de trabajo con el grupo Niche y con Yuri Buenaventura. Excelentes también la cantante acompañante Catalina Rodríguez, el guitarrista, Santiago Jiménez y el tradicional cantor de nuestra Costa Caribe Gabriel Romero.

Mateo 7.24 nos abre un muy interesante panorama, donde se logran combinaciones de instrumentos y ritmos que podrían pensarse inverosímiles, pero que al final producen un resultado encantador. Blanco, siguiendo el ejemplo de Plácido Domingo, interpreta obras populares autóctonas con el refinado toque académico de su voz de tenor (aunque algunos lo clasifican mejor como “barítono-Martin”, teniendo en cuenta el color y la extensión de su voz).

Esta producción es el resultado de la intensa preparación del artista, quien ha asumido su identidad musical, desde los comienzos de la adolescencia. Lo conocí hace unos diez años, a través de la soprano lírica argentina Elisa Brex, una de sus propulsoras. En esos tiempos, cuando Brex, Gloria Zea y otros dirigentes de nuestra música culta le profetizaban un brillante avenir como cantante, su interés estaba centrado en las mejores óperas del repertorio italiano (especialmente de la sublime trilogía de Verdi), cuyas máximas arias llegó a dominar. Alternaba sus horas entre el estudio de la secundaria y el cultivo de sus dotes vocales y, no obstante su juventud, se contaban ya entre sus admiradores importantes personajes de nuestra cultura, como David Manzur y Débora Arango, quien, en una entrevista, aseguró, hablando sobre Mateo, que: “Su voz es como un trueno que llega directamente a los corazones de quienes lo escuchamos”. Por su parte, el maestro Camilo Isaza Torres y su esposa, mi querida amiga doña Helena, convencidos del talento de este joven, se convirtieron en patrocinadores de sus primeros experimentos de grabación.

Y tenían razón quienes lo apoyaron desde un comienzo, pues, una vez Mateo viajó a los Estados Unidos, para especializarse en la Florida Atlantic University, logró impresionar muy positivamente a sus profesores y a distinguidos músicos residentes en el gigante del Norte, como el conocido compositor George David Wiss, la inefable soprano Renée Fleming y la célebre Aretha Franklin, con quien tuvo el honor de interpretar a dúo “Bésame mucho”. Así, no tardó mucho para que nuestro cantante fuera invitado a participar en conciertos en los que pudo mostrar su talento ante personalidades mundiales como el ex presidente estadounidense George Bush y el antiguo premier británico Tony Blair.

En esos andares, conoció al distinguido productor Gustavo Arenas, quien sería su vínculo de entrada a los estudios de Global Entertainment Music. Y he aquí el resultado: “Mateo 7.24”, un trabajo discográfico con todos los ingredientes necesarios para lanzar a un artista con seguridad.

Me uno, pues, a los comentaristas que han exaltado la importancia del nacimiento a la luz de esta nueva figura colombiana, que enaltece la imagen de nuestros jóvenes en otras latitudes.

Autor: Sergio Esteban Vélez

Copyright Periódico el Mundo Edición del Viernes , 31 de Julio de 2009

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Un propósito de Mateo Blanco es que su trabajo genere sensaciones positivas

Mateo Blanco es un joven con un amplio estudio de la música. Él acaba de alcanzar el sueño de grabar su primer trabajo discográfico y lo presentará en próximos días al público colombiano.

Desde muy pequeño, Mateo Blanco se acercó a la ópera y a la música a través de sus abuelos maternos y especialmente de su abuela quien no pudo realizar el sueño de dedicarse a la música pero que al ver el potencial de su nieto lo alentó a seguir por el camino músical y se convirtió en su primera maestra. Durante muchos años Mateo tuvo como sueño poder grabar su disco y teniendo la complicidad de quienes lo han alentado y su empeño, ahora ese sueño es una realidad.

Hijo de un santandereano y de una antioqueña, Mateo Blanco nació en Estados Unidos, durante muchos años vivió en el país del norte en una zona en la que muy escasamente se hablaba en español, lo cual para todos era un impedimento para sacar adelante su carrera musical; sin embargo, en un Estado en que la mayoría de la población es norteamericana y sólo habla inglés, Mateo logró llenos completos en torno a la música, a la música en español. Así empezó a acercarse a su sueño.

Durante su proceso de formación estuvo bajo la batuta de maestros como Augusto Cortés (1995 -1996), Clara Solórzano (1997), Mary Montoya (1998), Elisa Brex (1999 – 2002), Marjorie Gordon (2002 – 2003), Joseph LoCicero –The Mello Kings (2003 – 2004), Sally Brown (2005 – 2006), Mónica Córdova y Patricia Fleitas (2006 – 2007).

En Estados Unidos tuvo la oportunidad de presentarse ante personalidades como Tony Blair, el cantante Michael Bolton, la actriz Loren Bacall, el basquetbolista Shaquille O´Neill, entre otros. Además, en estas presentaciones se encontró con el compositor George David Wiss, conocido por éxitos como “Can´t help falling in love with you” y “The lion sleeps tonigth”, quien elogió su talento al igual que el productor Gustavo Arenas, quien representó la primera puerta que se abrió para la grabación de su primer trabajo discográfico.

Este disco es para él muy especial por permitirle alcanzar el sueño de toda su vida, pero además desde su concepción tiene algo muy relevante y es que en este momento de tantos problemas, Mateo Blanco ha querido transmitir una música que contagie a quienes lo escuchen de cosas positivas. Por esa razón, desde la elección de los músicos que lo acompañaran hasta cada uno de los procesos que hicieron posible este trabajo, se buscó tener una muy buena energía para transmitirla al público.

Durante dos años este joven talento se mudó a Atlanta para grabar su disco, disco que trajo al país y espera, en próximos días, presentar al público. Teniendo la premisa de que en muchas ocasiones las personas compran un trabajo discográfico y sólo algunas de esas canciones ‘son buenas’ buscó que en su disco todas las canciones fueran buenas y de ahí su decisión de incluir canciones de diversos géneros.

En este trabajo, él deja un poco de lado el género lírico con el que ha trabajado e incluyó canciones populares de diversos géneros en su propia versión. Además, en este trabajo se estrena como compositor a través de la balada pop titulada “A través de tu mirada”.

Sobre esta canción expresa que es muy especial para él porque lo lleva a evocar un momento muy importante de su vida, sin embargo, destaca aspectos de todas las canciones y cuenta, por ejemplo, que la canción “El cóndor pasa” fue la que le permitió darse a conocer en Norteamérica e incluso se la interpretó a George Bush (padre) y la canción “Llenitas de amor” que será el single y le permite apoyar el trabajo de la
Fundación Colombianitos.

Este trabajo discográfico saldrá a la venta en dos semanas y por ahora Mateo Blanco está concentrado en la grabación del video de “Llenitas de amor” y el lanzamiento de este trabajo, que será en Medellín y en Bogotá.

Participantes – Trabajo en equipo

Se destaca, también en este trabajo discográfico la participación de Dan Warner, guitarrista y productor, ganador de varios Grammy y que recientemente fue merecedor de un premio EMI por una comedia, y, de Vinicio Ludovic, creador de los arreglos principales de los mambos. El bajista ha trabajado por años con Carlos Vives y ha grabado para un sinnúmero de artistas internacionales. También son relevantes los vientos a cargo de José Aguirre, trompetista, compositor y productor que ha estado con Niche, Yuri Buenaventura, Canela y muchos más. Esto se suma a talentos nuevos y jóvenes como Santiago Jiménez, guitarrista que le dio un toque muy especial a los mambos.

Complementan este panorama de estrellas, Catalina Rodríguez, voz que acompaña y se luce en los dúos con Mateo, y, Gabriel Romero, una gloria viviente de la música tropical colombiana. Todos ellos engalanan las obras de Carlos Alonso, compositor.

COPYRIGHTS ® 2008 ® EL MUNDO Edición del Lunes , 8 de Junio de 2009

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