A Mateo lo conocimos como un hombre joven, de buena estatura y sonrisa fácil, mientras acompañaba a su familia que se encontraba de vacaciones en la Florida. Son los caprichos de la vida: más de dos décadas atrás él nació en Miami, pero sus padres decidieron, por cuestiones de negocios, regresarse a vivir a Colombia. Y fue en Medellín donde Mateo creció y se educó.
Pasados los años, Mateo decidió venir a su país de nacimiento a conquistar su propio sueño americano. Vino a estudiar Música Comercial a la Florida Atlantic University. Paralelamente a sus estudios decidió trabajar en sitios exclusivos de Boca Ratón, donde conoció a muchas de las personalidades del espectáculo.
En 2009 surgió la oportunidad de grabar su primer disco y, sin dudarlo, con el beneplácito de su maestra se mudó a Atlanta a trabajar en el proyecto del disco que acaba de presentar en este verano de 2011.
Estando en Atlanta se acerca a Ángela Patricia Janiot, la presentadora de CNN y ambos deciden que el primer disco de Mateo tendrá además una tarea filantrópica: generarle ingresos a “Colombianitos”, la fundación sin ánimo de lucro creada por la periodista para apoyar a la niñez más necesitada de Colombia. Fue así como Mateo viajó a Colombia para grabar algunos de los videos promocionales del disco con niños de las comunidades marginales en las grandes ciudades. Un porcentaje de las ventas del álbum irá a oxigenar las finanzas de “Colombianitos”.
“La mayoría de los niños de Colombianitos son, de una u otra forma, víctimas de la guerra. Si a ellos se les enseña el amor al deporte, el amor a la música, muy probablemente ellos podrán descubrir un mejor camino para sus vidas y así creamos una mejor Colombia”, asegura Mateo.
Respecto al talento musical de Mateo Blanco, es algo que se descubrió tiempo atrás: desde los 13 años comenzó a cantar óperas y según él mismo, fue su propia abuela quien se convirtió en su primera maestra y fue de ella de quien heredó el talento y la dedicación que lo han consagrado como artista.
En su primer álbum, Mateo Blanco 7.24, se aprecian números que exhiben el extenso diapasón vocal del artista. Y a pesar de que en su niñez y adolescencia se inclinara por óperas y melodías sacras, su primer álbum presenta una serie de trabajos del cancionero popular con una producción de pop fusión con guitarras y violines en la que destacan los mambos con toda su percusión clásica, una que otra salsa y algunas combinaciones con el hip hop. Irrumpen además elementos
africanos, caribeños, andinos, norteamericanos y europeos.
Las versiones de El cóndor pasa, La quiero a morir y El corazón de Macondo, que grabó a dúo con el Piragüero mayor, Gabriel Romero, son algunos de los títulos del trabajo discográfico.
“Es un disco multigénero, un experimento que incluye 12 temas y en cuya construcción participaron grandes músicos como Gustavo Arenas, nominado como compositor al Latin Grammy 2002; Dan Warner, guitarrista y productor, ganador de varios Grammy y recientemente merecedor
de un premio Emmy; Luis ‘El Papa’ Ángel, quien ha trabajado por años con Carlos Vives y ha grabado para un sinnúmero de artistas internacionales, sólo por mencionar algunos”, explica el cantautor.
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